Seguramente todos hemos tenido la posibilidad de degustar diferentes tipos de hongos y trufas en diferentes tipos de platos, pero si tenemos que hablar de la trufa blanca de Alba, o también conocida por su nombre científico "Tuber magnatum pico", todos identificamos que estamos frente a la especie de trufa más apreciada por su valor gastronómico y económico debido al elevadísimo coste que puede alcanzar.
Este hongo, que crece principalmente en algunas regiones del
Piamonte y la Toscana en Italia, al igual que en todos los países del arco
Adriático como Croacia, Eslovenia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Grecia, Albania,
Serbia, Macedonia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro, pero la razón por la que
la italiana debe su fama, responde a una cuestión de territorialidad, ya que en
el resto de países donde crece esta trufa, no tiene la humedad de la italiana.
La trufa blanca es mucho más deseada por chefs y gourmands
de todo el mundo debido a que este tipo de trufa crece sin intervención de la
mano del hombre.
Una de las formas de conseguir este tipo de trufa, es
asistiendo a Alba, una de las bellas localidades que salpican la Provincia de
Cuneo, allí es donde se organiza la más antigua Feria de la Trufa Blanca y que
se celebra entre octubre y noviembre de cada año. Una feria que incluye
numerosas iniciativas para habitantes y turistas y que culmina con la subasta
mundial de la Trufa Blanca de Alba realizada en el Salón delle Maschere en el
Castillo de Grinzane, cuya trufa más valiosa fue adquirida por la ciudad de
Hong Kong que, por 750 gramos, ¡llegó a
abonar la cantidad de 100.000 euros!
El nacimiento del Slow Food
El Piamonte es la cuna del movimiento conocido como “Slow
Food”, que nació como una nueva filosofía que combina el placer y el
conocimiento de la gastronomía, huyendo de la estandarización y las prisas,
totalmente opuesto a lo que representa el “Fast Food”. Es, en definitiva,
volver a disfrutar de la comida con una selección de productos auténticos y de
temporada, tomándose el tiempo necesario para ello. Así pues, en esta zona
encontramos innumerables festivales que
permiten degustar los productos de la zona, como los vinos de la región del
Barolo, quesos y embutidos, y dulces realizados con las avellanas
características de esta zona.
¿Cómo tomar esta exquisita trufa?
Son varios los chefs que recomienda tomarla rallada,
simplemente untándola en un huevo frito con puntilla, en un carpaccio o pescados
dejando que el intenso aroma de este hongo se mezcle con el del plato, ya que es
un ingrediente muy versátil que se puede utilizar incluso en algunos postres.
¿Dónde podemos degustar La Trufa Blanca de Alba?
Evidentemente, el mejor lugar para tomarnos un plato con esta
joya gastronómica es en los restaurantes fuera de la feria, como el “Ristorante
Piazza Duomo”, regentado por Enrico
Crippa y con 3 estrellas Michelin.
También podemos encontrar algunos lugares en España como en
Barcelona, Madrid, Jaén o San Sebastián, pero hay que tener en cuenta varios
factores para identificar que estemos realmente tomando esta trufa y no caer en
el intento de engaño que siempre gira alrededor de este producto. En muchos
casos hemos sabido de sitios donde no se cuida el producto o en donde la trufa
que se presenta a los clientes es congelada, lo cual hace perder muchas
propiedades a la trufa en su estado original, privándola así de todo su aroma y
sabor.
¿Cómo se diferencia la Tuber magnatum del resto de trufa blanca?
Desde el punto de vista taxonómico, tiene el perídio (parte
exterior) adherente a la gleba (parte interior), de color ocre claro, a veces
verde oliva, y de aspecto liso. El color de la gleba es muy variable. En los
ejemplares más jóvenes es blanquecina, después amarillenta rosada, marrón ocre,
marrón rojizo y a menudo presenta manchas de color rojo carne, según avanza la
temporada y el grado de maduración de la trufa. Las venas que surcan la gleba
son blancas, finas, numerosas y sinuosas. De consistencia firme, con un tacto y
corte suave que se desmenuza con facilidad. Lo más característico es su intenso
olor, muy complejo, mezcla de gas, queso fermentado y ajo. El sabor, menos
intenso, es agradable, con notas liláceas.
¿Por qué es tan cara esta trufa?
La Tuber magnatum pico es especial, entre otras cosas,
porque no se ha conseguido hacer con el hongo ninguna plantación micorrizada:
toda la producción de Tuber magnatum es silvestre, lo que le da pedigrí y
cierto aire de exclusividad, acentuado por el precio (de 2.000 a 6.000
euros/kilo), siempre superior al del resto de las trufas. Cuando el año es seco
y caluroso la producción disminuye muchísimo y el precio se eleva sin control.
Con la Tuber melanosporum sucede justo lo contrario, que la mayoría de los ejemplares
proceden de plantaciones. Son muy pocas las Tuber melanosporum silvestres que
llegan a los restaurantes.
¿Hay otro tipo de trufa que imita a la de Alba?
Sí, pero sólo en apariencia, ya que se trata de un terfecia
(criadilla de tierra) llamada Tirmania nivea que se recolecta en países del
norte de África, Irán o Irak principalmente y que tiene como principal mercado
consumidor a los países de Medio Oriente, Arabia, Qatar y Emiratos Árabes. Se
han detectado algunos casos en los que se trata de hacerla pasar por Tuber
magnatum, principalmente a finales de enero cuando la Tuber magnatum empieza a
escasear y comienza la recolección de la terfecia Tirmania nivea. Esta copia es
fácil detectar, ya que la Tirmania nivea carece casi totalmente de aroma y su
escasa fragilidad al corte, parecido a un tubérculo, dista bastante del corte
suave casi jabonoso de la Tuber
magnatum.
Nuestro consejo es que para estar seguros de que estemos
tomando este formidable manjar es esperar a la época otoñal, visitar la Feria
de Alba y probar sus productos en los
restaurantes de la zona, una razón más para visitar esta maravillosa zona de
Piamonte.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido? Estaremos encantados de recibir tus comentarios. Gracias :)